La ley de 2024 de Bulgaria que prohíbe temas LGBT+ en escuelas aísla y desprotege a estudiantes. La máxima corte de la UE declaró ilegal una ley similar. Bulgaria debe derogarla y respetar el Estado de derecho.
En Sofía, una joven de 14 años sufre acoso en la escuela por ser gay. Busca ayuda con la persona encargada de la orientación escolar, pero no puede atenderla: en Bulgaria, una ley de 2024 castiga hasta el solo hecho de mencionar a las personas LGBT+ en la escuela.
Esto es lo que hace la ley en la práctica. Silencia al personal docente. Paraliza a quienes dan orientación. Deja a los programas contra el acoso escolar sin herramientas para combatir la homofobia. Y le dice a todo un grupo de jóvenes en Bulgaria que su existencia es "propaganda".
El 7 de agosto de 2024, el parlamento búlgaro aprobó a toda prisa una enmienda a la Ley de Educación Preescolar y Escolar en un solo día: ambas lecturas, casi sin debate y sin dar espacio a la sociedad civil para responder. La ley, propuesta por el partido de extrema derecha prorruso Renacimiento, se basó directamente en leyes aprobadas en Rusia y Hungría.
Pero el 21 de abril de 2026, la situación jurídica cambió por completo.
Al pronunciarse sobre la ley casi idéntica de Hungría, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea – la máxima corte de Europa – dictó una sentencia histórica. Por primera vez en la historia de la UE, el Tribunal determinó que estas leyes atentan contra la dignidad humana, garantizada por la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. La corte resolvió que las leyes que estigmatizan a las personas LGBT+ bajo el pretexto de la "protección a la niñez" violan los valores fundacionales de la Unión Europea, establecidos en el Artículo 2 del Tratado de la Unión Europea.
Esta resolución es vinculante y aplica para todos los Estados miembros de la UE. Incluyendo a Bulgaria.
La ley de Bulgaria no solo es dañina: es incompatible con el derecho de la UE. El Tribunal de Justicia ya habló, y los Estados miembros no pueden ignorar sus fallos.
Aquí es donde las cosas se ponen incómodas. El nuevo primer ministro de Bulgaria es Rumen Radev, el mismo Rumen Radev que, como presidente en 2024, se negó a vetar esta ley a pesar de los llamados de instituciones europeas, organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil búlgara. Tenía el poder de frenarla en ese momento y decidió no hacerlo.
Ahora encabeza el gobierno y su partido tiene mayoría en la Asamblea Nacional. La pregunta ya no es si está de acuerdo con la ley. La pregunta es si Bulgaria respetará el Estado de derecho y cumplirá con un fallo vinculante de la máxima corte de la UE.
Firma la petición. Dile al gobierno de Bulgaria que el Estado de derecho no es opcional, como tampoco lo es la seguridad de estudiantes LGBT+.
Esta campaña es promovida por Deystvie y Single Step Foundation.