A las personas que huyen de la violencia en el Líbano se les está negando un refugio seguro y atención. Exige acceso igualitario a refugio y atención ahora.
Una persona obligada a huir de su hogar debería poder encontrar seguridad, una cama y cuidados básicos.
En el Líbano, las personas que escapan de los ataques aéreos y la violencia buscan refugio. Algunas duermen en autos. Otras se amontonan en escuelas y edificios públicos, con la esperanza de encontrar comida y descanso.
Pero algunas personas siguen siendo excluidas.
Las personas que no encajan en una "familia tradicional" – incluyendo a las personas LGBT+, a las y los sobrevivientes de violencia doméstica, a los trabajadores y las trabajadoras migrantes y a las personas sin redes familiares de apoyo – están siendo rechazadas, acosadas o abandonadas sin apoyo. Muchos refugios colectivos estatales se basan en un modelo estrecho de "familia tradicional", que excluye a las personas que llegan solas, con familias elegidas o fuera de las estructuras familiares convencionales.
Esto no es nuevo. Durante la guerra anterior, muchas personas de estos mismos grupos no pudieron acceder a los refugios, sufrieron acoso o violencia, tuvieron dificultades para obtener atención médica y psicológica, o se mantuvieron alejadas por miedo a ser juzgadas o expuestas.
Esto es una violación de los derechos humanos básicos.
Toda persona tiene derecho a la seguridad, al refugio y a un trato igualitario ante la ley – especialmente en tiempos de crisis.
La respuesta de emergencia del Líbano tiene el deber de proteger a todas y todos. Cuando los planes de emergencia se construyen en torno a una idea estrecha de quién merece protección, ponen vidas en riesgo y profundizan el sufrimiento.
Existe una oportunidad real de solucionar esto ahora. Algunos ministros y ministras y funcionarios y funcionarias públicos que trabajan con socios y socias internacionales han mostrado apertura para mejorar los estándares humanitarios y proteger a las personas vulnerables durante las crisis. Con la presión pública, los refugios pueden hacerse más seguros y accesibles para todas y todos.
En tiempos de conflicto, el deber de proteger la dignidad humana se vuelve aún más urgente.
Las autoridades libanesas y las organizaciones internacionales aún tienen el poder de actuar. Pueden garantizar que los refugios sean seguros para todas y todos, capacitar al personal para prevenir abusos e incluir a organizaciones con experiencia en el apoyo a personas vulnerables.
Las personas que ya han perdido sus hogares no deberían perder también su dignidad.
Firma ahora para pedir una respuesta de emergencia que proteja a cada persona – sin excepción.