Exige al presidente Prabowo que revoque el Decreto Presidencial n.° 111 de 2025 y ponga fin a la violencia generalizada y en aumento contra la comunidad LGBTQI+.
La comunidad LGBTQI+ en Indonesia se enfrenta a una crisis de derechos humanos sin precedentes y en constante aumento. En lugar de proteger a la ciudadanía vulnerable, las políticas estatales recientes han institucionalizado la discriminación, lo que ha envalentonado tanto a los aparatos estatales como a los actores no estatales para cometer actos atroces de violencia, detenciones arbitrarias y humillación pública.
En la raíz de esta hostilidad creciente se encuentra el Reglamento Presidencial (Perpres) n.º 111 de 2025 sobre la Política General de Defensa Nacional. Este decreto clasifica de manera alarmante a la comunidad LGBTQI+ como una "amenaza no militar" para el Estado, colocando a personas ciudadanas inocentes en la misma categoría que a terroristas y separatistas. Al equiparar a las personas marginadas con amenazas a la seguridad nacional, el gobierno ha dado luz verde a una persecución sistemática y generalizada.
Esta retórica peligrosa ha desencadenado un asalto en múltiples frentes contra la comunidad LGBTQI+:
Violencia generalizada estatal y no estatal: la violencia no es un hecho aislado, sino sistémico. La comunidad se enfrenta a amenazas constantes debido a redadas policiales arbitrarias en reuniones privadas, la aplicación de leyes locales discriminatorias y azotes públicos en regiones como Aceh.
Vigilantismo: la falta de una intervención gubernamental estricta ha fomentado el alarmante aumento de redes de vigilantes conocidos como "cazadores de boti", quienes atrapan, extorsionan y agreden a personas LGBTQI+ en todo el país. Esto culminó en una violencia severa en julio de 2026, cuando turbas organizaron operaciones de "limpieza" dirigidas a mujeres trans (transpuan) en múltiples espacios públicos en Bogor, incluyendo el área de BTM, Pasar Anyar y Terminal Bubulak, sometiéndolas a agresiones físicas y tratos degradantes.
Trauma y privación económica: durante los ataques en Bogor y las redadas posteriores en todo el país, las víctimas han sido perseguidas y acosadas con saña. Organizaciones como Amnistía Internacional Indonesia enfatizan que esta persecución implacable deja a la comunidad profundamente traumatizada, con pavor de salir de sus hogares y obligada a abandonar sus medios de subsistencia por temor a perder la vida.
Censura académica y de medios de comunicación: el clima hostil también se ha extendido a las instituciones educativas. Existe una represión profundamente preocupante de la libertad académica con respecto a los derechos LGBTQI+, evidenciada por la severa represión, el doxeo y la intimidación que sufrió la prensa estudiantil de la Universitas Indonesia (Suma UI) cuando intentó informar sobre estas violaciones de derechos humanos.
Los derechos humanos son universales.