La nueva ley anti-LGBT+ de Senegal ha aumentado las penas de prisión para las personas LGBT+ y ha criminalizado la supuesta "promoción" de actividades LGBT+. Firma para exigir que se derogue y que las personas detenidas sean liberadas.
Actualización – Agosto de 2026: La ley anti-LGBT+ está llegando más lejos de lo que se temía. Más de 100 personas han sido arrestadas desde que entró en vigor, incluidos 71 hombres enviados a juicio en un solo operativo por "actos contra la naturaleza" y "asociación delictuosa", ocho mujeres arrestadas a finales de julio y cuatro hombres más capturados en Kaolack tras una denuncia anónima. En Rufisque, una revisión telefónica reveló que un hombre es bisexual, y ahora está siendo procesado solo por eso; dos mujeres en el mismo caso fueron obligadas a someterse a un examen anal destinado a "probar" que alguien es gay, un método sin base médica que las asociaciones médicas de todo el mundo han pedido a los y las profesionales de la salud que rechacen. Se está deteniendo y procesando a las personas por relaciones reales o percibidas con personas del mismo sexo, negándoles sus derechos a la privacidad, a la libertad y a la igualdad de trato ante la ley. Firma para exigir a las autoridades de Senegal que detengan los arrestos, liberen a las personas detenidas por relaciones consensuadas con personas del mismo sexo y deroguen la ley.
Actualización – 31 de marzo de 2026: A pesar de la indignación local, regional e internacional, el presidente de Senegal promulgó cambios al código penal que duplican las penas de prisión por relaciones consentidas entre personas del mismo sexo y criminalizan la promoción o financiación de actividades LGBT+. Debemos seguir mostrando solidaridad con las personas LGBT+ en Senegal, exigir una moratoria inmediata sobre la aplicación de esta nueva ley, pedir la liberación de todas las personas detenidas y presionar para que esta ley sea derogada por completo.
Doce hombres fueron detenidos en Dakar y se enfrentan a penas de prisión por ser quienes son. Un nuevo proyecto de ley podría aumentar las condenas y criminalizar la llamada "promoción".
Pape Cheikh Diallo es un conocido presentador de televisión. Djiby Dramé es músico. Otros son sastres, estilistas, fotógrafos y hombres jóvenes que se reunían con amigos. Hoy, están en prisión.
Fueron arrestados en Senegal y acusados de cometer "actos contra natura", un término utilizado para castigar a las personas por sus relaciones con personas del mismo sexo. Algunos también fueron acusados de "transmisión intencionada del VIH". Otros se enfrentan ahora a años tras las rejas.
En todo el país se están produciendo más detenciones. La policía ha detenido a hombres en apartamentos, en reuniones privadas e incluso mientras se preparaban para un desfile de moda. La intensa cobertura mediática ha expuesto nombres y rostros, fomentando el estigma y el miedo. Las familias quedan expuestas. Las carreras profesionales se destruyen.
Nadie debería ser arrestado por ser quien es. Nadie debería enfrentarse a la cárcel por amar a alguien de su mismo sexo.
El derecho a la igualdad de trato ante la ley, el derecho a la intimidad y el derecho a vivir libre de discriminación son derechos humanos básicos. Cuando un Estado utiliza el derecho penal para castigar a las personas por relaciones privadas y consensuadas, viola esos derechos.
Senegal ya cuenta con una ley que permite penas de prisión de hasta cinco años por conductas con personas del mismo sexo. El Parlamento ha rechazado en dos ocasiones desde 2022 los intentos de aumentar las penas. Sin embargo, ahora, un nuevo proyecto de ley enviado a la Asamblea Nacional aumentaría la pena máxima a 10 años y ampliaría el castigo más allá de las relaciones en sí, criminalizando la llamada "promoción" o "defensa", e incluso la "financiación" o el "apoyo" de actividades que las autoridades califiquen como promoción de la homosexualidad.
Cuando el miedo sustituye a la protección, la libertad de todos se vuelve más frágil. Criminalizar el discurso y la solidaridad también puede amenazar la libertad de expresión, la libertad de reunión y el derecho a vivir sin detenciones arbitrarias.
Senegal tiene obligaciones, en virtud de su propia Constitución y del derecho internacional de los derechos humanos, de proteger la dignidad, la seguridad y la igualdad de todas las personas dentro de sus fronteras.
Estas detenciones están ocurriendo ahora. Algunos de los detenidos están a la espera de juicio. Cuanto más tiempo continúe este clima de miedo, mayor será el daño para las personas, las familias y el Estado de derecho.
Firma esta petición para instar a las autoridades de Senegal a que defiendan la protección de la igualdad y pongan fin a estas detenciones, y para pedir a la Comisión Europea que utilice su diálogo político y sus marcos de cooperación para defender los derechos humanos fundamentales.