Guadalupe: haz posible el primer orgullo KRÉYÒL

En Guadalupe, hay personas que quieren marchar para vivir libres y seguras. Las autoridades deben apoyar y proteger el primer KRÉYÒL PRIDE.

En Guadalupe, algunas personas aún viven con el miedo a sufrir insultos, agresiones o rechazo simplemente por amar a una persona del mismo sexo o por ser percibidas como diferentes. Para muchas, esto significa esconderse, evitar ciertos lugares o renunciar a ser ellas mismas en público. Nadie debería tener que vivir así.

En julio de 2026, habitantes de Guadalupe quieren cambiar esta realidad. Asociaciones locales —entre ellas el primer centro BI-FWI (Casa de las Iniciativas - red asociativa caribeña comprometida con los derechos, la visibilidad y la inclusión de las personas LGBTQIA+, así como con la lucha contra todas las formas de discriminación)—, artistas y familias están preparando el primer KRÉYÒL PRIDE: una marcha pacífica para afirmar un principio sencillo: cada persona debe poder vivir libremente, en seguridad y con dignidad.

Reunirse pacíficamente en el espacio público es un derecho fundamental. Las autoridades tienen el deber de proteger este derecho y de garantizar que todo el mundo pueda vivir sin violencia ni intimidación.

Para las personas LGBTQIA+ en Guadalupe, este evento representa la oportunidad de salir del aislamiento, de conocer a otras personas que comparten realidades similares y de demostrar que nadie debería recibir el trato de un ciudadano o ciudadana de segunda clase.

El KRÉYÒL PRIDE también prevé debates públicos, espacios de información sobre salud y actividades culturales abiertas a todo el mundo.

Sin embargo, organizar un evento de esta magnitud en un territorio insular sigue siendo difícil: los costes de desplazamiento son elevados, la financiación local es limitada y algunas personas todavía temen reacciones hostiles. Por eso, el apoyo claro de las autoridades públicas es esencial. Garantizar la seguridad de una concentración pacífica y apoyar las iniciativas que refuerzan la dignidad humana forman parte de las responsabilidades fundamentales de las instituciones.

Hoy, pedimos a las autoridades de Guadalupe y de Francia que brinden un apoyo claro al primer KRÉYÒL PRIDE para que pueda celebrarse en condiciones de seguridad, respeto y dignidad.

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Al Prefecto de Guadalupe, Al Presidente del Consejo Regional de Guadalupe, Al Presidente del Consejo Departamental de Guadalupe, Al Ministro de Ultramar, Al Ministro del Interior.

Al Prefecto de Guadalupe, Al Presidente del Consejo Regional de Guadalupe, Al Presidente del Consejo Departamental de Guadalupe, Al Ministro de Ultramar, Al Ministro del Interior.

Estimada Sra., Estimado Sr.:

En Guadalupe, muchas personas aún viven con el miedo a sufrir insultos, agresiones o rechazo debido a su orientación sexual o su identidad de género. Esta realidad obliga todavía, con demasiada frecuencia, a ciudadanos y ciudadanas a esconderse, a limitar sus desplazamientos o a renunciar a vivir plenamente quienes son.

Ante esta situación, habitantes, asociaciones locales, artistas y familias se están movilizando para organizar, en julio de 2026, el primer KRÉYÒL PRIDE. Esta iniciativa se enmarca, en particular, dentro de la dinámica impulsada por BI-FWI (Casa de las Iniciativas – MDI), una red asociativa caribeña comprometida con los derechos, la visibilidad y la inclusión de las personas LGBTQIA+, así como con la lucha contra todas las formas de discriminación.

Esta marcha pacífica tiene como objetivo afirmar un principio fundamental: cada persona debe poder vivir libremente, en seguridad y con dignidad.

Reunirse pacíficamente en el espacio público es un derecho fundamental. Corresponde a la responsabilidad de las autoridades públicas garantizar el ejercicio de este derecho en condiciones de seguridad y respeto.

El KRÉYÒL PRIDE representa un paso esencial para muchas personas LGBTQIA+ en Guadalupe. Constituye un espacio de visibilidad, encuentro y reconocimiento que permite romper el aislamiento y recordar que nadie debería recibir el trato de un ciudadano o ciudadana de segunda clase.

No obstante, la organización de un evento de este tipo en un territorio insular conlleva desafíos importantes: limitaciones logísticas, recursos limitados y temores persistentes a reacciones hostiles. En este contexto, su apoyo es determinante.


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