En una ciudad del este de Camerún, un joven gay sobrevivió a un ataque brutal, pero en lugar de ser protegido, hoy se encuentra detenido.
En Bertoua, una ciudad del este de Camerún, un joven fue agredido violentamente con una hoja de afeitar simplemente porque era percibido como gay. Herido y humillado públicamente, debió haber sido protegido. Pero hoy, está privado de su libertad.
Su nombre real no se ha hecho público, ya que revelarlo lo expondría a un grave riesgo para su seguridad. Se le conoce bajo el identificador comunitario GBKG1289.
Lo que le está ocurriendo es profundamente injusto. Una persona agredida debería poder contar con la protección de la ley, no ser tratada como un sospechoso. Esta situación pone en entredicho derechos fundamentales: el derecho a la seguridad, el derecho a una protección igualitaria ante la ley y el derecho a un trato justo.
En Camerún, la violencia contra las personas LGBT+ no es un caso aislado. Pero cuando la propia víctima termina detenida, se envía un mensaje preocupante: ciertas personas no estarían protegidas de la misma manera que las demás. Esto debilita la confianza en la justicia y expone a más personas al miedo, a la violencia y al silencio.
Sin embargo, la Constitución camerunesa y los compromisos internacionales de Camerún son claros. Cada persona tiene derecho a la dignidad, a la seguridad, a la igualdad ante la ley y a un juicio justo. Estos derechos deben aplicarse a todas y todos, sin excepción.
Pedimos a las autoridades competentes que garanticen la seguridad de la víctima, que abran una investigación independiente sobre la agresión y que procesen a los autores de la violencia.
Firmar esta petición es exigir que la ley proteja a cada persona por igual. Es afirmar que ninguna víctima debe ser privada de su libertad tras haber sufrido una agresión.
Firma ahora para exigir justicia, protección y el respeto de los derechos fundamentales.